domingo, 27 de diciembre de 2009

Necesitar o querer

Quizá la referencia resultará banal, pero me pareció un tanto avasalladora. ¿De pronto necesitar es más importante que querer? Y recordé la frase que una vez me dijo el Oso: ¿me quieres porque me necesitas, o me necesitas porque me quieres?

El viernes pasado fui al cine a ver La princesa y el sapo de Disney para descubrir, entre otras, cosas el "nuevo" concepto de princesa de Disney siendo que al final de cuentas, yo crecí con toda esa ideología del amor "forever and ever".

Para los que no han visto la película permítanme decirles que se centra en la diferencia entre querer y necesitar, con la idea paralela de que los sueños se luchan por alcanzar y no sólo se desean y ya (cuidado princesas no se vayan a desmayar!)

Finalmente, me hizo pensar seriamente en todo. Siempre creí que querer era más importante que necesitar pero recordé a Maslow y todo me cayó en cuenta:

Siempre quise mi propia empresa, lo que realmente necesitaba eran agallas para tener algo propio y fructífero, descubrir que podía hacer algo por mi misma.

Siempre quise tener un noviazgo duradero, lo que realmente necesitaba era estabilidad emocional y aprender a conocer y crecer con las personas.

Siempre quise ser delgada, lo que realmente necesitaba era amor propio y fuerza para luchar por mi misma.

Siempre había querido viajar a Europa, lo que realmente necesitaba era darme cuenta de que la vida no tiene límites para nadie.

Es cierto, si te enfocas en lo que necesitas lograrás eso que deseas, paso por paso y una cosa a la vez; lo complicado será descubrir eso que necesitas porque toda la vida gira en torno de lo que uno quiere.

Quieres dejar de sufrir? Quieres crecer? Quieres tener dinero? Quieres amor? Pregúntate qué necesitas para alcanzarlo por que sin ello, aunque logres tu sueño, éste no será durarero.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Un día sin ir a la escuela, un día sin ir al trabajo.

Una puerta abierta que colaba el frio de la noche por casi tres días y una gripe mal cuidada culminaron en una infección en la garganta posicionándome en casa como cuando pequeña.

Recuerdo cuando era niña, los días sin ir a la escuela eran una excelente oportunidad para ver de corrido tooooooda la programación del Canal 5, veía a mi novio el Gato GC, al Tio Gamboín y a la manos-veloces Cositas (a quien nunca pude seguirle el paso porque nadie me explicó que era para que tomaras nota y lo hicieras después).

Sin embargo, jamás pude lograr mi cometido porque mamá siempre llegaba a darme de comer y le cambiaba a las telenovelas. Al día siguiente cuando regresaba a la escuela todo lo "padre" había pasado: convivio, puntos extras, no llegó un maestro, se cayó Jenny la gorda, hubo clase libre.... agghhh!!

Ayer que estaba en cama aunque me pude parar tarde, mamá me puso a lavar los trastes (con agua calientita para que no me enferme más!), tender mi cama, subir las toallas al sol, ir por mi medicina y mis pendientes de comprar a la Comer, traer los adornos de navidad, pufff... ahora veo que el enemigo está en casa.

En conclusión: no vuelvo a reportarme enferma, la enfermedad con mamá en casa, no vale la pena.