miércoles, 9 de diciembre de 2009

Un día sin ir a la escuela, un día sin ir al trabajo.

Una puerta abierta que colaba el frio de la noche por casi tres días y una gripe mal cuidada culminaron en una infección en la garganta posicionándome en casa como cuando pequeña.

Recuerdo cuando era niña, los días sin ir a la escuela eran una excelente oportunidad para ver de corrido tooooooda la programación del Canal 5, veía a mi novio el Gato GC, al Tio Gamboín y a la manos-veloces Cositas (a quien nunca pude seguirle el paso porque nadie me explicó que era para que tomaras nota y lo hicieras después).

Sin embargo, jamás pude lograr mi cometido porque mamá siempre llegaba a darme de comer y le cambiaba a las telenovelas. Al día siguiente cuando regresaba a la escuela todo lo "padre" había pasado: convivio, puntos extras, no llegó un maestro, se cayó Jenny la gorda, hubo clase libre.... agghhh!!

Ayer que estaba en cama aunque me pude parar tarde, mamá me puso a lavar los trastes (con agua calientita para que no me enferme más!), tender mi cama, subir las toallas al sol, ir por mi medicina y mis pendientes de comprar a la Comer, traer los adornos de navidad, pufff... ahora veo que el enemigo está en casa.

En conclusión: no vuelvo a reportarme enferma, la enfermedad con mamá en casa, no vale la pena.

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